Perdido en Frankfurt

Salgo de la Feria del Libro de Frankfurt al fin de la jornada, y por no fijarme me subo al primer tren que pasa. El 56 en dirección al norte, en lugar del 53 o 54 en dirección al poniente. Cuando me doy cuenta del error ya voy rumbo a la segunda estación (Frankfurter Berg). Me bajo en la estación y decido esperar el tren en el andén del lado contrario al que me bajé (suena lógico).

Es una estación en las afueras de la ciudad. Solo logro ver algunos terrenos de siembra y unas cuantas casas. Lo mejor es tomar el tren de regreso, porque un taxi seguramente será más caro. Y siendo una estación tan solitaria tampoco creo que haya taxis esperando.

Parado en el andén, unos minutos después, observo que llega una persona enfrente, en otro andén, y entonces me doy cuenta que no hay dos, sino tres andenes.

Yo me bajé del tren en el andén 3, esperaba que el tren de regreso llegara al andén 2, donde estaba parado. Ambos andenes unidos y las vías en los extremos. Y este nuevo personaje esperaba en el andén 1, al cual había que llegar por un túnel desde los andenes 2 y 3.

Preocupado por estar esperando en el andén equivocado y con las experiencias previas de los trenes de Frankfurt, lentos y complicados, decidí pasarme al andén 1 por el túnel, y mientras voy cruzando me encuentro a dos jóvenes alemanes que se dirigen al andén 2. Nada importante… aparentemente.

Salgo al andén 1 y me recibe el hombre cuya llegada me hizo pasarme a su andén. Me pregunta algo en alemán, lo cual por supuesto no entendí. Pero por su cara de duda me hizo entender que su pregunta era algo así como:

-¿Sabe usted si el tren que regresa a donde usted debería estar (es decir, al centro de la ciudad) pasa por el andén 1 ó 2?

Bonita la hacemos. Yo que me pasé al andén 1 por él, y él preguntándome donde debe esperar el tren. Pero bueno, nada pasa si reviso la tabla de horarios, pegada en el muro de la estación, y determino en que andén debo estar.

Primero verifico la hora en mi reloj. 18:20. Luego busco en la tabla: El siguiente tren sale a las 18:26. Busco el andén: 2. Solución: regresa por donde viniste. Nada pasa. El hombre que está a tu lado no sabe nada. El cuadro lo dice todo. Estás en Alemania, todo es exacto. Y por si fuera poco hay dos chavos en el andén 2 esperando el tren. Ellos si saben a dónde van.

De regreso al túnel. Salgo, me acerco a la tabla de horarios en el andén 2. Verifico. En efecto, 18:26, andén 2.

Espero. No ha pasado un minuto cuando los dos chavos en un perfecto alemán, que no entendí, me preguntan algo. Sus caras me dejan saber sus palabras:

– ¿Usted que se ve muy seguro e informado nos puede decir si el siguiente tren pasa por el andén 1 o por el andén 2?

– No, this is the correct one – contesté.

Bueno, eso creí hasta que ustedes me lo preguntaron.

Pasa el tiempo. Tres avisos en perfecto alemán se escuchan por el altavoz. ¿Y qué me hace pensar que es perfecto alemán? Pues que los alemanes todo lo hacen perfecto.

Esta vez no alcancé a entender lo que dijo la señorita del altavoz. No alcancé a ver su cara. Pero probablemente dijo algo así como:

– Señores pasajeros, el que tenga idea de por dónde va a pasar el tren, que levante la mano. Pero nadie la levantó.

Pasaron dos trenes en el sentido opuesto (hacia el norte) sin detenerse. Pasaron cuarenta minutos, los chavos se fueron, el señor también. La señora que llegó al final soltó una carcajada al escuchar el último mensaje. Aplaudió y gritó algo en dirección a los altavoces. Algo en un, ya no tan perfecto alemán, pero que de la misma forma no entendí. Algo que sonaba a:

-¡No! ¡Nadie sabe donde parará el tren! Nadie sabe siquiera si el tren parará y nadie tiene idea de qué es lo que hace este mexicanito, con cara de duda, parado en el andén 2, volteando hacia el horizonte, con la esperanza de ver si el tren llega por el otro andén para correr por el túnel y alcanzarlo.

Y el tiempo siguió pasando. Los trenes en otro sentido también, pero ninguno paraba. Vuelvo a revisar los horarios:

El de las 18:26 en el andén 2, no pasó.

El de las 18:41 en el andén 1, no pasó.

El de las 18:56 en el andén 2, no pasó.

El de las 19:11 en el andén 1. Habrá que esperar, son las 19:09 y estoy parado en el andén 2, pero si los trenes anteriores no han pasado, ¿qué me hace creer que este si pasará?

Espero. Un minuto después veo luces en el horizonte. Parece que finalmente el tren de las 19:11 hace su aparición. Verifico. Si, parece ser que viene en dirección al andén 1. ¡A correr! Si lo alcanzo. Seguro que lo alcanzo. Escalones abajo, túnel, escalones arriba. A toda velocidad. Salgo del cubo de la escalera y oigo que apenas viene.

-Lo logré – pensé. Y el pensamiento duró sólo una fracción de segundo. El mismo tiempo que le tomó al tren pasar de largo. No paró. ¡El tren de las 19:11 no paró! ¡No paró!

¿Pues a que estamos jugando? Se oye de nuevo un anuncio en el altavoz en perfecto alemán que no entendí, pero que en cuanto terminó hizo que todos los que esperaban en el andén 1, y que me veían con cierta ternura por la carrera inútil que acababa de realizar, caminaran al túnel para dirigirse al andén 2.

¿Pues a que estamos jugando? Comienzo a creer que los alemanes que viven en Frankfurter Berg no tienen mucho que hacer, y de vez en cuando uno que otro turista perdido aparece en la estación del tren suburbano y les permite divertirse un rato.

Comienzan a preguntarle al turista por donde llegará el tren, y cuando notan que no habla ni jota de alemán, entonces comienza la fiesta en serio. La señora del altavoz les va dando instrucciones y les dice donde pararse. Los señores de los trenes pasan sin parar. Y el turista perdido sólo está buscando la cámara escondida para decir:

-No, hombre. Si desde que comenzaron con esto yo sabía que era una broma. Lo que pasa es que quise seguirles la corriente para entretenerme un rato. Díganme, si no lo hubiera hecho así, ¿que habría hecho esta última hora?

Pues no sé, pero finalmente a las 19:26 apareció un tren por el andén 2. Ya no hubo necesidad de correr y, por si fuera poco, este si paró. Me pude subir en él para regresar al centro y tomar el tren correcto. El que me llevaría finalmente a mi hotel a descansar la última noche que pasé en este país, que yo creía que era más ordenado.

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23 comentarios
  1. luis contreras dijo:

    jaja, maestro te comprendo, eso es parecido a lo que le sucede a un norteño la primera vez en chilangotitlan

  2. jajajajaja vaya! pense que yo era la unica, me paso algo muuuy parecido en el aereopuerto de las vegas, jamas contado por supuesto! saludos!

  3. Miriam dijo:

    Menuda Broma te han hecho estos alemanes, se han pasado pero me rei un pco de solo pensar q quiza tu les hiciste el dia.!!
    Saludos como siempre buen post

  4. Vian dijo:

    Que cosas !!!!!, jajaja, así pasa a veces, cada cabeza es un mundo, y si esa cabeza habla otro idioma ese mundo es aún más distante. Me sentí un poco desesperada y divertida a la vez con esta historia. Saludos.

  5. Jjajajaja, a mi me tocaron mejores personas, cuando nos perdimos en Hannover y me vieron en una esquina parado con una mapa que sostenía mi esposa, se detuvo una familia de Alemanes y nos llevaron al Hotel, cuando les ofrecí pagarles como es costumbre en los E.U. no lo aceptaron, pensé que eran legítimos regiomontanos, nos trataron bien. Por cierto, llevábamos unas camisetas del equipo de México y una bandera, amablemente nos hablaron en ingles.

  6. @crus35 dijo:

    Vaya historia a todos nos ha pasado y nis seguirá pasando, pero me pregunto que andaría haciendo en una feria del libro” cuando no habla ni jota en Alemán en fin echando a perder se emprende.

  7. Rvdavinci dijo:

    @rvdavinci que buena historia, suele pasar en esos países perfectos jajaja, imaginense ahora en África o medio Oriente

  8. Patricia Nieto dijo:

    Que divertido Carlos, me hizp sonreir gracias!

  9. El encanto de disfrutar el mundo… que fuera de la vida sin buenas aventuras por contar. Solo aquellos que tienen el talento y el coraje para ir por el mundo, tienen la habilidad de contar buenas historias!
    Y tu eres muy bueno para eso.
    Divertido relato sin duda.

  10. manuel Fdo Flores Campos dijo:

    jajajaja muy buena la pasaste mi querido Carlos, no cabe duda que en todos los paises se cuesen abas, dicho muy Mexicano que aplica para sorprender, bromear o confundir……reconoce que caiste si fue broma, que el idioma te creo una confiucion fenemenal y te sorprendio por que jamas creiste que te pasaría en un pais donde todo es orden y disiplina……..en Mexico te ubieran mandado a darle una vuelta a la ex cuidad de la esperanza……jajajajaja……..Saludos

  11. Italia Euan dijo:

    es como para no parar de reir, por que a quien no le ha pasado algo similar jajajaja my bueno

  12. roberto carlos ramon barradas dijo:

    Muy buena anecdota jajaja sule suceder, a todos nos suele pasar, amigo fascinante la forma de redactar cada instante sude, senti y fui parte de tu acontecimiento, felicidades por hacernos participes de tus venturas. Atte. @mikalotsh

  13. Ay, Carlos, te entiendo perfectamente, a mí me pasó algo similar en el metro de Nueva York: hay como tres andenes y no todos los trenes que pasan por el mismo anden van al mismo destino ¡algunos ni paran en todas las estaciones! No me preguntes cómo pero terminé en Queens en lugar de llegar a las Torres gemelas (sí, justo un més antes del atentado). El asunto es que después de batallar con un complicadísimo mapa del metro, que semejaba un diagrama de flujo de una un cohete espacial, logramos regresar a una estación de Manhattan, lo increíble fue que nos recibió un andén subterráneo con una neblina más densa que una película de horror.

  14. Nestor dijo:

    Siento un poco de alivio pensar que pase eso en Alemania y no solo en América Latina.

  15. mari dijo:

    Jajajaj Que experiencia amigo!!!… Me diverti un rato, moraleja: en Alemania no todo lo hacen perfecto 😉

  16. paola dijo:

    jajaja … ni que lo digas me ha pasado algo similar en Munich!! pero ese era el ultimo tren q viajaba de noche!!

  17. Hola Carlos,

    Me gustó bastante, lo hiciste ver como algo tan simple y sin embargo fue una verdadera pesadilla, ya que son factores que uno desconoce.

    Este tipo de experiencias nos hacen ver que algo tan sencillo en circunstancias adversas se puede hacer más complicado.

    Me pasó en NY y creo que la experiencia fue buena, la ventaja no llevaba ninguna prisa.

    Saludos,

    Omar Carreño

  18. Maria Jose Bendito dijo:

    Jajajajaja bueno todos hemos pasado por esto alguna vez, no creo a Alemania no sea un pais organizado, creo q nos cuesta algo entederlos. Saludos y un abrazo a todos

  19. Alexandra dijo:

    Jajajajaajajajajajajajaj! Buenísima y entretenida narración en un perfecto español!

  20. @usms dijo:

    Vaya aventura Carlos, aunque la verdad no hay que ir tan lejos para tener esas “divertidas” experiencias, y si lo dudan, vayan a cualquier edificio de gobierno a realizar un tramite, llenar esos indescifrables formularios, sacar copias hasta de las llaves y llevar comprobantes de tus calificaciones de kinder y con todo eso cargando, transladarte de piso a piso,vagando entre departamentos…

    Saludos y muy buen dia!!!

  21. Flor de Luz dijo:

    Me divirtio tanto jajaja que sigo compartiendo tu historia, no sabia en que iba a terminar, por un momento me hiciste pensar en la pelicula horrible que tuve que ver “Hostal”
    afortunadamente quedo en una agradable historia para compartir con nosotros. Gracias por acordarte de los que estamos en este lado del continente.

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