Ni el Titanic ha podido con nuestra arrogancia

-¡Cállese! ¡Cállese! ¡Estoy trabajando con Cape Race! – respondió Jack Phillips ante los insistentes mensajes que Cyril Evans enviaba advirtiendo que el SS Californian había sido detenido y rodeado por el hielo a las 22:00 hrs.

Desde el atardecer de ese fatídico 14 de abril de 1912, el telegrafista del Titanic, Jack Phillips había estado muy ocupado enviando sin cesar los mensajes personales de los pasajeros hacia la isla de Cape Race.

¿Qué podía ser más importante en ese suntuoso primer viaje del Titanic? ¿Comunicar a los pasajeros con sus familiares en tierra o atender las alertas de hielo flotando en el océano?

A cien años de distancia la respuesta parece evidente, pero en aquel preciso momento, para Phillips las cosas no eran tan claras. Si interrumpía el envío de mensajes personales seguramente tendría que dar más explicaciones a los molestos pasajeros. ¿Para qué? ¿Para argumentar que estaba atendiendo algunas alertas de hielo? ¿Pues que no le quedaba claro que estaba navegando en el navío indestructible? Mejor seguir con su trabajo.

Y las alertas de Evans en el SS Californian no serían las únicas ignoradas por Phillips. Unos noventa minutos antes de los insistentes mensajes de Evans, Phillips había hecho caso omiso de las alertas que llegaban del barco de vapor Mesaba, que anunciaban que el hielo se interponía en el camino del Titanic.

Ni las alertas del Mesaba, ni las del SS Californian, a pesar de la importancia, llegaron al puente de mando del Titanic.

A las 23:40 de la noche la tragedia hacía su aparición. Con tan solo 500 metros para modificar su curso el Titanic se impactó con un iceberg. Si los vigías hubieran tenido binoculares, mismos que olvidaron en Southampton, probablemente la distancia de reacción se habría triplicado.

Al menos siete barcos fueron contactados por Phillips en las siguientes dos horas y media, para solicitarles apoyo en el rescate. El SS Californian era el más cercano, a tan solo quince kilómetros. El apoyo del SS Californian hubiera bastado para salvar a todos los pasajeros del Titanic, pero para desgracia de Phillips, Evans había apagado el Marconi a las 23:30 hrs., después de haber esperado largo rato la respuesta de Phillips a sus alarmas.

***

-¡Esas son modas! ¡El libro seguirá siendo el libro! ¡Lo ha sido por cinco siglos y cinco más vendrán! – gritaba George L. Jones, Presidente de Borders Group, a sus directores cuando ellos sugerían que la empresa considerara seriamente entrar al mercado de los libros electrónicos.

Era el cierre de 2007, primer año, desde 1971, en que Borders cerraría con números rojos. Borders compartía con Barnes and Noble el liderazgo de las librerías en Estados Unidos. Con más de quinientas librerías y cerca de veinte mil empleados, tan solo en el país del norte, era claramente una institución sólida, pasando por un pequeño bache que Jones esperaba librar pronto.

Las noticias del lanzamiento del Kindle, el nuevo gadget que Amazon acababa de lanzar al mercado, no le quitaban el sueño a Jones. Que Amazon hubiera crecido a pasos agigantados desde su lanzamiento en 1995, y que ahora apostara por revolucionar la historia de la lectura, no era motivo para que Borders cambiara su rumbo.

Pero sus competidores más cercanos no pensaban igual, y tan pronto como supieron de la existencia de Kindle, los directivos de Barnes and Noble apostaron por ese nuevo mercado.

Nook, el lector de libros electrónicos de Barnes and Noble, vio la luz a finales de 2009. Dos años más tarde que el Kindle de Amazon. Apenas en tiempo para treparse a la cresta del libro electrónico.

Un año después, al día siguiente de la navidad de 2010, las noticias de venta de libros mostraban que aquello que parecía una moda había llegado para quedarse. Por primera vez en la historia las ventas de libros electrónicos habían sido superiores a las ventas de libros impresos. Por cada cien ejemplares impresos se estaban vendiendo ciento veinte electrónicos. Los ganadores, aquellos que apostaron por el cambio.

Dos meses después Borders, que ya no contaba con Jones al frente de la empresa, anunciaba su salida del mercado y se declaraba en banca rota.

***

La arrogancia nos ciega a la previsión. Los sueños de inmortalidad han cobrado la factura una y otra vez a los hombres, pero parece que la lección sigue sin aprenderse.

¿Tu empresa peca de arrogante? ¿No estás escuchando a las señales de alerta? Bien vale la pena levantar la vista un poco y comenzar a enderezar el camino, antes de verte impactado por un iceberg o por una inminente bancarrota.

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16 comentarios
  1. Patricia Nieto dijo:

    Tienes razón en los negocios como en la vida, la arrogancia es un arma letal!

    • Carlos dijo:

      Absolutamente letal. Gracias Paty por tus constantes comentarios en mi blog. Un abrazo El 24/04/2012, a las 16:11,

  2. Excelente reflexión. Ya los nazis se lo advertían a Churchil con su película del Titanic. Ahora James Cameron lo hace con nuestra arrogancia ante el planeta. ¿No debería la arrogancia ser el octavo pecado capital?!

    • Carlos dijo:

      Este post naci de aquella pltica que tuvimos sobre la reaccin del telegrafista en el Titanic. Me llam tanto la atencin que me di a la tarea de buscar el detalle histrico. Muchas gracias por la idea David. El 24/04/2012, a las 16:46,

  3. luis contreras dijo:

    la arrogancia es un vicio del que muchos somos fanaticos en algun momento, o en varios y del que aprendemos hasta que llegamos al suelo…

    • Carlos dijo:

      Ojal encontrramos la manera de corregir el camino antes de llegar al suelo El 26/04/2012, a las 09:19,

  4. Tania Araus dijo:

    excelente artículo…si no controlamos nuestra arrogacia, fácilmente la llevamos a nuestro negocio y no creo que esto sea una imagen muy positiva, ¿verdad?

    • Carlos dijo:

      Yo creo que es importante el orgullo, pero no confundirlo con la arrogancia. Tanto en nuestra vida como en nuestras empresas. Y yo creo que tampoco debera haber una linea divisoria entre nuestra vida y nuestras empresas. Al final la empresa no es ms que una fraccin de nuestra vida. El 26/04/2012, a las 13:04,

  5. Quiquegallo dijo:

    Muy buena reflexión, sigue pasando incluso en los diplomáticos a cargo de muchos países, indudablemente desde el Titanic hasta algunos grandes barcos actuales, como el de BlackBerry o netflix las malas decisiones desde los Headquarters pueden conducir al barco a un inminente hundimiento.

    • Carlos dijo:

      Y mientras ms grande el barco, ms lenta la reaccin. Una de las grandes ventajas de las PYMES. El 01/05/2012, a las 12:29,

  6. Fabiola dijo:

    Gracias por compartir esta reflexión, tratamos de conservar un pie en la tierra. Reducir riesgos al mínimo y desde luego no excedernos en la confianza, que creo es la primer manifestación de la arrogancia.

    • Carlos dijo:

      “Reducir riesgos al mnimo y no exceder la confianza”. Me gusta El 02/05/2012, a las 17:36,

  7. nacoxl dijo:

    Tienes toda la razón. Se lo dije a mi hermano mayor.. hagamos negocios juntos. Me tildo de “estas chavo”. Ahora el sobrevive y yo sigo creciendo.

  8. marco antonio sotomayor g dijo:

    Me imagino que ese 14abr1912 acumularon de radiogramas a Jack Phillips, los pasajeros emocionados por la próxima llegada a América, atiborraron de Radiogramas al Radiotelegrafista. Yo fui Radiotelegrafista de Barco igual a Jack Phillips, entiendo el morse mejor que el español. Las frecuencias de trabajo en los barcos no son las mismas que las frecuencias de emergencia, por ejemplo se usa 500khz en morse como frecuencia de emergencia y 2810khz para radiotelefonía. Si Jack Phillips estaba ocupado cursando los radiogramas de los pasajeros, tenía por fuerza otro receptor encendido y ajustado a 500khz para llamadas de emergencias. Solo tenía que dar una pausa y en la otra frecuencia escuchar el mensaje de emergencia, claro que había que pedir una pausa para poder dar -k- adelante al mensaje en 500khz y recibir yo podía escuchar y entender 2 mensajes diferentes fuentes al mismo tiempo. Por lo que Jack si escuchó el aviso de Icebergs, solo que le restó importancia, tal vez pensó que era un aviso de rutina y que era muy común esos avisos en esa ruta. Recuerden que era la primera travesía por esa ruta del Atlántico. De cualquier forma creo que lo que faltó es haber dado la importancia requerida a esos mensajes de Iceberg ya que hay prioridades. Otra cosa que podría haber pasado era que el mismo Radiotelegrafista que estaba recibiendo de Cape Race, tenía el aviso en su mano pero Jack estaba con el pulso caliente y no quiso dejar de transmitir los mensajes. Cape Race le informaría de la existencia de esos avisos y Jack preguntaría de que se trata? Y pensó una vez que termine de transmitir recibo esos avisos de rutina. Y ese fue su gran error. Ya que repito en el mar hay prioridades y por una u otra forma si no se respetan se pagan con la propia vida. Un abrazo a todos. Marco A. Sotomayor Radiotelegrafista TMM Buque MVZ Chihuahua en 1976

    • Carlos dijo:

      Marco: Excelente aportacin con una visin profesional. Nos ayudas a imaginar el momento de forma ms clara. De hecho si se dice que l recibi los mensajes, pero solicit que no se le interrumpiera. Seguramente minimiz el contenido del mensaje. Muchas gracias, Carlos Aliaga

      El 22/05/2012, a las 15:10,

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