En la empresa, más vale solo que mal acompañado

-¿Socios o en solitario? – me preguntaba Alfredo Flores en una videoconferencia -, porque estoy diseñando mi proyecto de empresa, pero estoy atorado en esa decisión.

  • Ante la duda más vale solo – le contesté.

Bueno, no exactamente le contesté eso. Durante los siguientes ochenta minutos me aventé un clavado a hacer un análisis detallado de la situación particular de Alfredo para poder responder de forma más particular a su duda. La realidad es que todo ese rollo mareador de ochenta minutos es irrepetible en un texto breve, no es de aplicación general sino particular, y finalmente la conclusión a todo ese análisis se puede interpretar como: Ante la duda más vale solo.

Pero ¿donde se origina esta duda? ¿o cuales son esos elementos tradicionales que nos hacen pensar que necesitamos de un socio (o varios)?

Parafraseando un poco al gurú de la empresa Guy Kawasaky puedo listar algunos de ellos:

  1. Necesito capital porque mi empresa debe ser grande.
  2. Necesito capital porque lanzar mi producto es caro.
  3. Necesito capital porque necesito producir en serie.
  4. Total, con que tenga el 51% de las acciones yo tengo el control.
  5. Necesito socios porque ellos agregarán valor a mi empresa.

La realidad es que a cada uno de estos puntos hay una respuesta contraria que vale la pena plantearse antes de tener que desandar lo andado. ¿Como plantearía yo estos paradigmas? Aqui les va un poco más de detalle de esos largos ochenta minutos con Alfredo:

  1. Mi empresa no debe ser grande. De hecho no todos los barcos anclados en la marina de Cancún (o Acapulco, o Miami, o el puerto que escojan), pertenecen al dueño de una gran empresa. Es más, me atrevo a decir que muy pocos lo son. Y por si fuera poco, muchos emprendedores no deseamos tener un barco anclado en Cancún, por lo que seguramente no necesitamos una empresa muy grande. ¿Ya hicieron la cuenta del tamaño que quisieran que tenga su empresa para tener el nivel de vida al que aspiran?
  2. En lugar de un gran lanzamiento de un producto terminado (que después nadie quiera vender) prefiero desarrollar un prototipo y encontrar un cliente (al menos) que me diga que cambios debo hacerle para que le agrade más. Eso generará un segundo prototipo, que a su vez generará un tercer prototipo, que generará un cuarto, y así. No hay mejor estudio de mercado que poner el producto (o servicio) en manos de quien lo usará.
  3. Claro que no necesito producir en serie. De hecho producir en serie me pone en el riesgo de quedarme con mucho inventario que nadie quiere. Mientras que una producción limitada me permite ser flexible y encontrar la manera de satisfacer realmente al cliente. ¿Precio? No es la estrategia más adecuada competir por precio cuando se puede competir por satisfacción y flexibilidad.
  4. Si tengo el 100% tendré más control que si tengo el 51% de las acciones, pero por encima de mi serán mis clientes quienes tengan el control. De otra forma mi atención deberá estar dividida entre atender a mis socios o atender a mis clientes, quienes tienen objetivos muy diferentes con mi empresa. Mis socios quieren dinero, mis clientes quieren servicio. Atender a mis socios seguramente afectará las decisiones que tome hacia mis clientes.
  5. Es cierto, hay gente que puede agregar valor a mi empresa, pero no necesariamente los tengo que convertir en mis socios. Muchos de ellos circulan por internet con excelentes ideas, otros han publicado sus libros. Aunque si, puedo aclarar que de todo lo que un socio puede aportar, lo más interesante es el valor que me ofrezca, y lo menos importante es su dinero. Si un socio solo ofrece dinero, bien vale la pena pensárselo. Si un socio me ofrece valor, la pregunta sería si ese valor no se contrapone con mis deseos o con los deseos de mis clientes, de manera que a la larga sea una pesadilla.

Es cierto, cuando uno inicia trae el nervio a todo, y es muy difícil lanzarse solo a la aventura. Creemos que andar en bola nos ayuda, creemos que sin mucho capital no la haremos. Esto puede ser ligeramente cierto al principio (y solo ligeramente), el problema es que cuando las cosas estén bien (algunos años después) nos daremos cuenta que, por tener socios, necesitamos tener una empresa más grande, y entonces nos costará más trabajo hacerlos a un lado.

Ante la duda, desde el principio, más vale solos.

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3 comentarios
  1. Erik Rene Ontiveros Robles dijo:

    Enviado desde mi Móvil LG

  2. roluro dijo:

    Excelente y muy completo artículo, creo que la primera frase lo dice todo. Ante la duda más vale solo. Asociarse es un gran paso y debe de ser llevado muy muy bien definido, por lo que a veces es mejor preguntarse a uno mismo porque hacerlo. Existiran respuestas muy fuertes que lo decidan pero si ninguna de esta es primordial no vale la pena hacerlo aún.

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