El cuadrante del crecimiento empresarial

  • Si practicas natación creces – me decían algunos cuando era un chamaco.
  • Si practicas basquetbol creces – me decían otros.
  • Si comes bien vas a crecer – agregaba otro numeroso grupo.
  • Si haces pesas te vas a quedar enano – remataban algunos.

¿Y que hice yo? Pues hacerles caso. ¿Que sucedió? Crecí. Crecí más que cualquiera en mi familia, más que cualquiera de mis amigos de la infancia.

Pero luego resulta que llegué a la universidad y salí de ella, y a lo largo de todos estos años he ido conociendo algunos especímenes raros de la raza mexicana que crecieron más que yo. Algunos incluso crecieron mucho más que yo.

Yo mido 1.83 y algunos de mis amigos son hasta diez centímetros más altos. Estar por encima del 1.90 en México es una verdadera proeza.

¿Nadaste? ¿Jugaste basquet? ¿Comiste bien? La gran mayoría de estos amigos ni siquiera ejercicio hicieron en su vida. Y tampoco necesariamente los chaparros cargaron pesas.

Entonces siempre me he preguntado ¿será que hubiera crecido más si me quedaba de baquetón en mi casa? Al menos me hubiera ahorrado muchas horas de agotamiento. ¿O de verdad sería más chaparro?

Con la misma cantidad de ejercicio, en las mismas disciplinas, con la misma alimentación mis tres hermanos varones crecieron menos que yo. ¿Existe verdaderamente una relación entre la actividad física y la alimentación durante la adolescencia con la estatura final que una persona logra? Ni idea. Seguramente la hay, pero seguramente no es tan evidente.

Pues en las empresas pasa un poco lo mismo. Yo veo empresas que crecen a lo bruto sin mucho esfuerzo, y veo otras que nomás no le hallan por donde y siguen igual de enanas. Es un tema apasionante y de fórmulas hay poco. Por ello es que me di a la tarea de escribir todo un libro al respecto, y que verá la luz muy pronto. El ´titulo: “Dime de que presumes y te diré que empresa tienes”. Ya lo conocerán.

Pero el punto no es hablar de este libro, sino del Cuadrante del Crecimiento Empresarial, que es algo así como una revelación que pasó por mi mente en algún momento y que me sirvió para estructurar muchas de las explicaciones que necesitaba dar.

Porque han de saber que mi mente es un desorden lleno de datos confusos y por más que quiera distinguir a veces entre lo que he creado y lo que he aprendido, algunas veces me cuesta trabajo. Y este es uno de esos casos donde no sé si lo leí, lo soñé o lo deduje. Recuerdo perfectamente que estaba tomando un café en un local cerca de la oficina y “algo” disparó mi intención de sacar la grabadora de mi teléfono y hacer una nota de voz que explicara este cuadrante, misma nota que escuché días después, sentado frente a mi computadora y de pronto ya estaba armado.

Pero dejémonos de rollos y confusiones mentales. El asunto es que el susodicho Cuadrante tiene dos ejes: El mercado y el producto. Al combinar estos dos ejes obtenemos cuatro secciones: Mismo mercado-Mismo pruducto. Mismo mercado-Diferente producto. Diferente mercado-Mismo producto y Diferente mercado-Diferente producto.

Cuando tú quieres crecer, lo ideal es que decidas en que cuadrante quieres crecer, y que entiendas las grandes diferencias, porque siempre será más fácil crecer en el mismo mercado y con el mismo producto, ya que finalmente ahi está centrada tu experiencia previa, mientras que si te orientas a un diferente mercado con un diferente producto estarás diversificando demasiado tu negocio, cayendo probablemente en terrenos que poco conoces y donde te puedes dar unos buenos catorrazos y raspones antes de entender si quiera un poco de lo que estás tratando de lograr.

Siempre será mejor irnos con pies de plomo. Y si queremos diversificar, entonces hacerlo en pequeñas dosis, para que fallemos rápido pero con poco costo, aprendamos, modifiquemos y volvamos a intentar.

Mantenernos en el primer cuadrante nos permite ser mucho más arriesgados, pues básicamente lo que estamos haciendo es escalar nuestro negocio actual hasta donde ese mercado y producto nos lo permitan.

Pero ¿que sucede en los cuadrantes intermedios? ¿Cuales son las opciones de crecimiento en estos cuadrantes? Pues de entrada siempre será más fácil cambiar de mercado que de producto. Diseñar un nuevo producto y dominarlo no es tan fácil como asomarnos a nuevos mercados, nuevas tribus de gente o empresas que puedan reaccionar de manera similar a nuestros actuales mercados.

Esto nos lleva entonces a una formulita sencilla para el crecimiento. Así como las de “come bien y creces” o “no hagas pesas porque te quedas enano”.

Si estás buscando crecer tu empresa, primero mantente en el mismo mercado con el mismo producto y busca simplemente escalar tus ventas. Cuando hayas agotado esta posibilidad piensa en otros mercados que puedan estar interesados en tu producto. Si ya no hay más mercados accesibles, entonces piensa que otros productos pueden ser atractivos a tus mercados actuales. Y si ya de plano la cosa está compeltamente tapada, o lo tuyo es esto de los deportes extremos, entonces asómate a nuevos mercados con nuevos productos, pero ponte el equipo de protección antiraspones.

Puedes creer que esta fórmula funciona, o puedes creer que, tal como la alimentación y el ejercicio, no hay relación entre esto y el crecimiento. La verdad es que si no tienes un mejor plan, al menos pon a prueba este y demuéstrame que estoy equivocado.

Ahora que si tienes un mejor plan, pues cuéntamelo todo.

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